La capital de San Luis Potosí enfrenta una crisis de seguridad marcada por el incremento de robos, en un contexto donde el alcalde Enrique Galindo mantiene una agenda más enfocada en lo político que en resolver problemas.
Datos oficiales señalan que en el primer trimestre de 2026 se acumularon más de mil 700 robos, con una alta incidencia de violencia.
En el caso de robos a negocio, se contabilizaron 157 eventos, de los cuales 81 fueron cometidos con violencia, evidenciando el riesgo al que se enfrentan comerciantes.
A esto se suma el robo de vehículos, que alcanzó 708 unidades en un año, con más del 60% de los casos ejecutados con agresión directa.
Las cifras reflejan una realidad que contrasta con el discurso oficial y exhiben la falta de resultados en la estrategia municipal.