La manifestación encabezada por la regidora de Morena, Dulce Galván, generó críticas entre algunos ciudadanos que consideraron que el movimiento perdió de vista el objetivo principal de exigir soluciones al desabasto de agua para convertirse en un escenario de confrontación política.
Durante el desarrollo de la protesta, diversos asistentes señalaron que el ambiente estuvo marcado por consignas y expresiones dirigidas contra las autoridades, dejando en segundo plano las propuestas o planteamientos relacionados con la mejora del servicio.
Algunos participantes manifestaron que esperaban una movilización enfocada en encontrar soluciones concretas a una problemática que afecta a numerosas familias, pero percibieron que el componente político terminó predominando sobre la demanda ciudadana.
La manifestación abrió nuevamente el debate sobre el papel que deben desempeñar los representantes populares en este tipo de movimientos y sobre la necesidad de privilegiar el interés ciudadano por encima de las diferencias partidistas.