La postulación de Gerardo Sánchez Zumaya por el Partido del Trabajo provocó que diversos medios nacionales retomaran los señalamientos que durante años han acompañado la trayectoria empresarial del aspirante.
Reforma y otros medios recordaron las acusaciones públicas relacionadas con presuntos contratos millonarios con Pemex, posibles irregularidades financieras y el supuesto desvío de recursos, temas que nuevamente colocan su nombre en el centro del debate político.
Aunque Sánchez Zumaya asegura que todas las denuncias carecen de sustento jurídico y que ninguna autoridad le impide competir, la difusión de estos antecedentes ha generado cuestionamientos sobre el perfil que el PT decidió impulsar rumbo a la gubernatura.
La controversia también reabrió la discusión sobre los criterios que utilizarán los partidos aliados para definir quién encabezará su proyecto político en San Luis Potosí.